Nuevo director en el Centro Nacional de Huracanes
RUI FERREIRA / El Nuevo Herald
Tras siete meses de una tensa relación con sus subordinados y de enfrentarse por 10 días a una virtual revuelta laboral, Bill Proenza fue apartado ayer del Centro Nacional de Huracanes (CNH).
Lo sustituye, con carácter interino, el hasta ahora subdirector, Ed Rappaport, quien fue nombrado en el 2000 y era visto como el sucesor natural de Max Mayfield, el legendario meteorólogo que abandonó la dirección del Centro en enero de este año para dar paso a Proenza.
''Desde esta tarde, el centro tiene un nuevo director interino, Ed Rappaport'', anunció el portavoz de la entidad en Miami, Dennis Feltgen.
''La orden vino directamente de Washington'', anunció el vocero, pero no quedó claro si Proenza renunció o fue despedido.
Según Feltgen, el ex director de 62 años fue asignado a ''otras funciones'' dentro de la Administración Nacional Atmosférica y de Océanos (NOAA, por sus siglas en inglés), el organismo que abarca todas las entidades de pronóstico del tiempo y protección de poblaciones.
Proenza fue el director que menos tiempo estuvo en el cargo, pues sólo hubo tres tormentas tropicales durante su ejercicio. Ninguna devino en huracán.
Ayer fue imposible localizarlo. El viernes, el ex director del centro dijo que iba a pasar el fin de semana en Texas, donde tiene familia.
El CNH depende del Departamento de Comercio de Estados Unidos, y no hubo un comentario inmediato por parte de la entidad federal en Washington tras el anuncio en Miami.
No obstante, la reasignación de Proenza fue hecha pública en el mismo instante que, por segunda vez en una semana, ingresaba al recinto del CNH un grupo de funcionarios que la agencia federal envió para seguir de cerca el problema.
La crisis en el CNH comenzó en enero, prácticamente al día siguiente de asumir Proenza el cargo, cuando, según empleados de la agencia, comenzó a ejercer un estilo ''autoritario'' que no tenía en cuenta ''la experiencia'' del grupo.
En ese ínterim, el ahora ex director recibió una reprimenda por escrito del Departamento de Comercio, el cual controla el Servicio Nacional del Tiempo, que a su vez abarca al CNH.
A inicios de la semana pasada, dijeron fuentes, un grupo de empleados comenzó a cuestionar directamente al ex director, pero las conversaciones se mantuvieron tras bambalinas.
Sin embargo, el diferendo laboral tomó al anochecer del jueves un giro inesperado cuando, en una petición pública entregada a The Miami Herald, 23 de los 40 empleados del centro pidieron la renuncia de Proenza.
''Creemos que llegó el momento de que Bill se vaya'', dijo al día siguiente en conferencia de prensa el meteorólogo James Franklin, quien agregó que Proenza había ''envenenado'' el ambiente de trabajo.
Los especialistas del CNH declararon que no confiaban en el juicio profesional de Proenza, y adujeron que él nunca respetó el trabajo del grupo al no proyectar una imagen acertada de la función de la entidad y su capacidad de pronosticar huracanes con precisión.
Proenza dedicó los últimos meses a hacer un llamado al gobierno federal a que entregara más fondos para el CNH; en caso contrario, dijo entonces, su capacidad de pronosticar huracanes se vería afectada seriamente. El ex director arguyó constantemente que el satélite QuikSCTA, que permite estudiar los huracanes, ha sobrepasado su vida útil y es virtualmente ineficiente.
''Eso no es cierto, sencillamente no es cierto. Ese satélite es importante, pero no es clave'', aseguró Franklin. El QuikSCTA es un satélite capaz de medir la velocidad de los vientos en el Océano Atlántico y ayuda a anticipar sus desplazamientos.
El mes pasado, Proenza hizo una apasionada defensa del presupuesto del CNH en el Congreso, donde reclamó más fondos y afirmó que la entidad tiene serios problemas para pronosticar huracanes por falta de esos fondos.
La impugnación de Proenza se produjo, entre otras razones, porque ''él repetidamente no ha informado correctamente sobre las opiniones de nuestro equipo de trabajo'', además de ''haber envenenado el ambiente en este Centro'', donde labora ''el mismo equipo que trabajó en familia durante las crisis de Katrina, Wilma y Rita'', precisó Franklin.
Tras enterarse de la postura de sus subordinados, Proenza dijo en una declaración escrita que no pensaba renunciar porque ''el equipo de trabajo no dice quién es el líder aquí'', y ``sería un precedente muy serio si permitimos que los subordinados decidan quién manda en ellos con la firma de una petición''.
La polémica en el CNH atrajo la atención de los políticos en Washington. El viernes, tres congresistas federales visitaron el centro, y uno de ellos, el republicano Lincoln Díaz-Balart, dijo que se sentía seguro de que la entidad contaba con los recursos para pronosticar huracanes.
Tras enterarse del desenlace, el senador republicano Mel Martínez dijo que ``al final de la jornada, la misión del CNH es salvar vidas''.
''Creo que tenemos en el centro un equipo de meteorólogos dedicado y calificado, y confío en sus capacidades. Lo importante es que las circunstancias actuales no opaquen la misión del centro, principalmente en medio de una temporada de huracanes. El director interino Ed Rappaport tiene toda mi confianza'', dijo el senador.
Su colega demócrata, Bill Nelson, manifestó alguna preocupación sobre los cortes presupuestarios del CNH.
''Espero que se dé un paso adelante y en esta temporada el Centro disponga de todas las herramientas que necesita para darnos pronósticos más acertados en temporada de huracanes. Aun así, me preocupan los recortes en los presupuestos, para no mencionar el fracaso en la existencia de un plan para sustituir un envejecido satélite. La administración debe resolver este problema, y resolverlo ya'', indicó Nelson.
Otro que reaccionó de inmediato fue el director del Centro de Emergencias de Miami-Dade, Douglas Bass, quien dijo que en el centro condal ``estamos contentos de que esta situación se ha resuelto, ahora que entramos en la etapa más intensa de la temporada de huracanes''.
Rappaport --con 30 años de experiencia en el mundo de la meteorología, 20 de ellos en el CNH-- ha sido una pieza clave en el pronóstico de huracanes y el diseño de estrategias y presupuestos del centro, según una biografía suya distribuida por NOAA.
Es también el responsable de un grupo de trabajo que lidia con el pronóstico de huracanes. Hasta ser nombrado como subdirector del CNH en el 2000, fue durante nueve años el responsable de los comunicados sobre los peligros de los huracanes.
Tras siete meses de una tensa relación con sus subordinados y de enfrentarse por 10 días a una virtual revuelta laboral, Bill Proenza fue apartado ayer del Centro Nacional de Huracanes (CNH).
Lo sustituye, con carácter interino, el hasta ahora subdirector, Ed Rappaport, quien fue nombrado en el 2000 y era visto como el sucesor natural de Max Mayfield, el legendario meteorólogo que abandonó la dirección del Centro en enero de este año para dar paso a Proenza.
''Desde esta tarde, el centro tiene un nuevo director interino, Ed Rappaport'', anunció el portavoz de la entidad en Miami, Dennis Feltgen.
''La orden vino directamente de Washington'', anunció el vocero, pero no quedó claro si Proenza renunció o fue despedido.
Según Feltgen, el ex director de 62 años fue asignado a ''otras funciones'' dentro de la Administración Nacional Atmosférica y de Océanos (NOAA, por sus siglas en inglés), el organismo que abarca todas las entidades de pronóstico del tiempo y protección de poblaciones.
Proenza fue el director que menos tiempo estuvo en el cargo, pues sólo hubo tres tormentas tropicales durante su ejercicio. Ninguna devino en huracán.
Ayer fue imposible localizarlo. El viernes, el ex director del centro dijo que iba a pasar el fin de semana en Texas, donde tiene familia.
El CNH depende del Departamento de Comercio de Estados Unidos, y no hubo un comentario inmediato por parte de la entidad federal en Washington tras el anuncio en Miami.
No obstante, la reasignación de Proenza fue hecha pública en el mismo instante que, por segunda vez en una semana, ingresaba al recinto del CNH un grupo de funcionarios que la agencia federal envió para seguir de cerca el problema.
La crisis en el CNH comenzó en enero, prácticamente al día siguiente de asumir Proenza el cargo, cuando, según empleados de la agencia, comenzó a ejercer un estilo ''autoritario'' que no tenía en cuenta ''la experiencia'' del grupo.
En ese ínterim, el ahora ex director recibió una reprimenda por escrito del Departamento de Comercio, el cual controla el Servicio Nacional del Tiempo, que a su vez abarca al CNH.
A inicios de la semana pasada, dijeron fuentes, un grupo de empleados comenzó a cuestionar directamente al ex director, pero las conversaciones se mantuvieron tras bambalinas.
Sin embargo, el diferendo laboral tomó al anochecer del jueves un giro inesperado cuando, en una petición pública entregada a The Miami Herald, 23 de los 40 empleados del centro pidieron la renuncia de Proenza.
''Creemos que llegó el momento de que Bill se vaya'', dijo al día siguiente en conferencia de prensa el meteorólogo James Franklin, quien agregó que Proenza había ''envenenado'' el ambiente de trabajo.
Los especialistas del CNH declararon que no confiaban en el juicio profesional de Proenza, y adujeron que él nunca respetó el trabajo del grupo al no proyectar una imagen acertada de la función de la entidad y su capacidad de pronosticar huracanes con precisión.
Proenza dedicó los últimos meses a hacer un llamado al gobierno federal a que entregara más fondos para el CNH; en caso contrario, dijo entonces, su capacidad de pronosticar huracanes se vería afectada seriamente. El ex director arguyó constantemente que el satélite QuikSCTA, que permite estudiar los huracanes, ha sobrepasado su vida útil y es virtualmente ineficiente.
''Eso no es cierto, sencillamente no es cierto. Ese satélite es importante, pero no es clave'', aseguró Franklin. El QuikSCTA es un satélite capaz de medir la velocidad de los vientos en el Océano Atlántico y ayuda a anticipar sus desplazamientos.
El mes pasado, Proenza hizo una apasionada defensa del presupuesto del CNH en el Congreso, donde reclamó más fondos y afirmó que la entidad tiene serios problemas para pronosticar huracanes por falta de esos fondos.
La impugnación de Proenza se produjo, entre otras razones, porque ''él repetidamente no ha informado correctamente sobre las opiniones de nuestro equipo de trabajo'', además de ''haber envenenado el ambiente en este Centro'', donde labora ''el mismo equipo que trabajó en familia durante las crisis de Katrina, Wilma y Rita'', precisó Franklin.
Tras enterarse de la postura de sus subordinados, Proenza dijo en una declaración escrita que no pensaba renunciar porque ''el equipo de trabajo no dice quién es el líder aquí'', y ``sería un precedente muy serio si permitimos que los subordinados decidan quién manda en ellos con la firma de una petición''.
La polémica en el CNH atrajo la atención de los políticos en Washington. El viernes, tres congresistas federales visitaron el centro, y uno de ellos, el republicano Lincoln Díaz-Balart, dijo que se sentía seguro de que la entidad contaba con los recursos para pronosticar huracanes.
Tras enterarse del desenlace, el senador republicano Mel Martínez dijo que ``al final de la jornada, la misión del CNH es salvar vidas''.
''Creo que tenemos en el centro un equipo de meteorólogos dedicado y calificado, y confío en sus capacidades. Lo importante es que las circunstancias actuales no opaquen la misión del centro, principalmente en medio de una temporada de huracanes. El director interino Ed Rappaport tiene toda mi confianza'', dijo el senador.
Su colega demócrata, Bill Nelson, manifestó alguna preocupación sobre los cortes presupuestarios del CNH.
''Espero que se dé un paso adelante y en esta temporada el Centro disponga de todas las herramientas que necesita para darnos pronósticos más acertados en temporada de huracanes. Aun así, me preocupan los recortes en los presupuestos, para no mencionar el fracaso en la existencia de un plan para sustituir un envejecido satélite. La administración debe resolver este problema, y resolverlo ya'', indicó Nelson.
Otro que reaccionó de inmediato fue el director del Centro de Emergencias de Miami-Dade, Douglas Bass, quien dijo que en el centro condal ``estamos contentos de que esta situación se ha resuelto, ahora que entramos en la etapa más intensa de la temporada de huracanes''.
Rappaport --con 30 años de experiencia en el mundo de la meteorología, 20 de ellos en el CNH-- ha sido una pieza clave en el pronóstico de huracanes y el diseño de estrategias y presupuestos del centro, según una biografía suya distribuida por NOAA.
Es también el responsable de un grupo de trabajo que lidia con el pronóstico de huracanes. Hasta ser nombrado como subdirector del CNH en el 2000, fue durante nueve años el responsable de los comunicados sobre los peligros de los huracanes.
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