12 agosto 2007

Un legado de unión entre México y Miami

RUI FERREIRA / El Nuevo Herald

Jorge Lomónaco ha sido uno de los cónsules mexicanos cuyo paso por Miami dejó una fuerte huella. Con su trabajo, el país azteca se aproximó más al sur de la Florida. Su mensaje y su cultura llegaron siempre en el momento apropiado, acompañados de un acceso muy poco usual en el mundo diplomático afincado en el condado. Durante su mandato, el consulado adquirió mayor visibilidad con el cambio de instalaciones, se abrió el Centro Cultural y los ciudadanos mexicanos obtuvieron una mayor protección para sus personas y bienes. Antes de partir rumbo a La Haya, como embajador ante los Países Bajos, Lomónaco se sentó a conversar con El Nuevo Herald. A continuación un extracto de sus palabras:

¿Cómo encontró la presencia de México cuando llegó y cómo la deja?

Creo que es un proceso que tiene más tiempo que mi gestión, que tiene por lo menos 10 años, diría. En 1998, Alabama tenía más comercio con México que la Florida. Y además, teníamos el antecedente de que la mayor parte de los miembros de la delegación de la Florida al Congreso habían votado en contra del TLC [Tratado de Libre Comercio]. Entonces, lo que teníamos era un escenario en que las ventajas comparativas, geográficas, de competencia, de capacidad, de la Florida y de México, no estaban siendo aprovechadas ni por la Florida ni por México.

Uno de los puntos de cambio importantes, fue la visita que realizó el entonces gobernador Jeb Bush a México, en junio de 1999, la primera visita de un gobernador de la Florida y hasta la fecha la misión comercial más grande de empresarios norteamericanos, más de 300. ¿Qué significó esa visita? Para mí fue un mensaje muy claro del gobernador sobre la necesidad de hacer negocios con México y, además, de que durante muchos años se habían perdido las ventajas que ofrecía México. De hecho, a raíz de esa visita y de otras siguientes de funcionarios de condados y grupos empresariales, sobre todo de Miami, el comercio ha crecido 160 por ciento y México ha pasado de ser el socio comercial número 15 al número 10, aunque sólo el 2 por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos llega a este estado.

¿Y de qué consta ese comercio?

Básicamente lo mismo que se vende y compra en el ámbito nacional: vehículos, manufacturas, productos agrícolas. Precisamente algunos congresistas votaron en contra del TLC por temor a que México representara una competencia, incluso desleal, al sector agrícola de la Florida. Con el tiempo hemos visto cómo se han reinventado los agricultores y hoy en día el segmento gira en torno a las temporadas: Unos meses comemos las mejores naranjas que hay en el mercado, que son las de la Florida, y otros meses las mejores que hay, que son de México.

En otro orden de ideas, en estos años, la población [mexicana] ha comenzado a crecer, empezando con los trabajadores migratorios temporales, que se han establecido permanentemente. Y después con empresarios y ejecutivos, que comenzaron a llegar a fines de los 90. Tal vez la primera comunidad sólida que, digamos, descubrió a Miami para México fueron los judíos mexicanos. Actualmente, hay nueve vuelos diarios entre México y Miami y van repletos.

Un detalle que simboliza este acercamiento es el traslado del consulado en Miami. Antes estaba en un edificio incómodo, detrás del aeropuerto, escondido, si se quiere. Nos mudamos para la US-1, y se abrió un centro cultural, que es una manera de decir que México no sólo tiene una presencia aquí, sino que además estamos orgullosos de compartir nuestra cultura y tradiciones con una comunidad como Miami.

El centro cultural ha tenido unas épocas mejores que otras y la razón no tiene nada que ver con Miami sino con el presupuesto para traer mejores exposiciones. El centro ha sido muy útil para conocer mejor a México y abrir las puertas del mundo cultural, y también del económico, del político y del social.

¿De todo lo que ha hecho aquí qué es lo que le ha dado más satisfacción?

Lo más duro, lo más difícil, fue el problema de los huracanes. Haber podido ayudar a la gente fue quizás lo más satisfactorio.

En estos cuatro años que ha estado aquí la política bilateral ha tenido sus altos y bajos. Hay muchas discrepancias en temas como inmigración y la esfera laboral. Pero dentro de lo que los une, ¿qué temas le gustaría a México seguir desarrollando con Estados Unidos?

Yo dividiría mi estancia aquí en Miami en tres etapas. Los primeros meses del 2003 estábamos viendo los momentos posteriores al debate en Naciones Unidas sobre la invasión de Irak, y vinculado a eso el ambiente inmediatamente posterior al 11 de septiembre [del 2001] donde el tema migratorio desapareció de la agenda nacional. Una segunda etapa es el regreso del tema migratorio, cuando el presidente [George W.] Bush en enero del 2004, reconoce los defectos del sistema migratorio e invita al Congreso a redactar leyes que faciliten la contratación de inmigrantes.

Yo diría que entre el 2004 y el 2006, en Washington se reconoce que la inmigración es un elemento importante de la seguridad y, por lo tanto, el tema migratorio regresa al debate nacional. Con la llegada de Felipe Calderón a la presidencia mexicana, se cambia el énfasis en una reforma migratoria para conceder más importancia a la creación de las condiciones necesarias para que los mexicanos no tengan que emigrar.

¿Pero no está el presidente Calderón en este momento más preocupado por el narcotráfico y el combate a la violencia urbana?

Creo que todo está vinculado. La seguridad en México es un elemento fundamental para la paz, la estabilidad y la generación de empleos, de manera que los mexicanos se queden en México. Ahora bien, para lograr esas condiciones hace falta tiempo, y mientras ese tiempo transcurre es necesario que México y Estados Unidos trabajemos juntos en una reforma migratoria integral. Hay que resolver el problema de los 10 o 12 millones de indocumentados que ya están aquí, y el de los inmigrantes que están por venir, y que seguirán viniendo atraídos por la demanda de la economía norteamericana.

¿Los congresistas que se oponen a la inmigración están chocando con algo inevitable?

Hay un creciente consenso en la sociedad norteamericana de que el status quo es inaceptable, tanto desde el punto de vista humanitario como del de la seguridad. Hay que sacar del mundo subterráneo a estos trabajadores arduos que no vienen con otra intención que la de mejorar las condiciones de vida de sus familias. El Congreso va a tener que atender este nuevo consenso social.

¿Cómo definiría las relaciones del consulado con las diversas comunidades asentadas aquí?

Las relaciones de México con todas las comunidades que se han asentado en Miami tienen que ser relaciones de respeto, de reconocimiento de las diferencias de opinión. Yo diría que la clave es podernos sentar a escucharnos el uno al otro, sin necesidad de que estemos de acuerdo o no en los diferentes temas.

¿Cómo le gustaría que lo recordáramos?

[Risa] Es la pregunta más difícil. Pues, como alguien que trató de dar lo mejor que pudo en condiciones a veces mejores que otras, para ayudar a las mejores relaciones posibles entre el complejo mundo de Miami, de la Florida, con México, con los mexicanos.

Etiquetas: ,