Día aciago para los contrabandistas en el sur de la Florida
RUI FERREIRA / El Nuevo Herald
La fiscalía federal asestó ayer un duro golpe al contrabando de inmigrantes al sentenciar a dos hombres, uno de ellos a 15 años de prisión por la muerte de tres indocumentados, y formular cargos a 11 sospechosos que integraban una red, la cual supuestamente introducía ilegalmente inmigrantes en el país.
El 5 de noviembre del 2005, Zhivargo McBride, de 25 años, era el capitán de una embarcación que traía a inmigrantes clandestinos desde Bahamas, pero en vez de desembarcarlos en la costa les ordenó que saltaran al agua a unas millas de ella. A consecuencia de esa decisión, se ahogaron tres indocumentados y uno se hirió la cabeza con la hélice de la embarcación.
Ayer, la jueza Joan A. Lenard condenó a McBride a 15 años de cárcel y otros cinco de libertad condicional. Las autoridades comenzaron a investigar las operaciones de contrabando de McBride en septiembre del 2005, cuando se incrementaron los desembarcos de inmigrantes indocumentados en las costas de los condados de Miami-Dade y Broward, y a la vez se detectó un número elevado de muertes en esas operaciones.
Según la documentación del caso, las policías de los dos condados, junto a la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) y la Patrulla Fronteriza, montaron la operación ''Perdido en el Mar'', la cual investigó decenas de casos de contrabando, terminó con siete encausamientos y ahora la primera sentencia, informó la fiscalía en un comunicado.
Al mismo tiempo, los fiscales revelaron el arresto de Ramón Barrabi Puentes y 10 cómplices, a quienes acusó de conformar una red de contrabando de indocumentados desde Cuba, que sólo en tres ocasiones el primer trimestre de este año, trajo a docenas de personas.
Según las conclusiones del caso entregado por un jurado de instrucción a un tribunal federal en Miami, la red comenzó a operar alrededor de noviembre del 2005, pero el proceso está concentrado en tres operaciones concretas que las autoridades han podido documentar, a raíz de las cuales ingresaron clandestinamente a Estados Unidos 34 personas, incluyendo cuatro menores de edad.
La operación se realizó el 21 de febrero, y terminó cuando las autoridades sorprendieron una lancha rápida pilotada por dos de los acusados, Alexis de la Cruz y Jenny Grijalva González, con más de tres docenas de personas a bordo.
''Estos arrestos son una prueba de nuestro compromiso con la detención de las operaciones de contrabando, que crean un sufrimiento humano increíble y ponen en peligro la vida de los indocumentados y aquellos encargados de rescatarlos en alta mar'', dijo el fiscal federal para el sur de la Florida, Alexander Acosta.
Los 11 arrestados han sido acusados de 34 cargos de contrabando humano --cada uno conlleva 15 años de cárcel-- y un cargo de conspiración para contrabandear, que implica otros 10 años de cárcel.
Por último, la oficina dirigida por Acosta anunció también que el cubanoamericano Nelson Reyes fue hallado culpable por un tribunal federal de Cayo Hueso de obstruir los esfuerzos de las autoridades para detener una operación de contrabando de indocumentados y de ingresar clandestinamente en aguas jurisdiccionales cubanas.
De acuerdo con la información de los fiscales, el 19 de julio del 2006, Reyes se encontraba en una embarcación rápida que fue localizada por la tripulación del escampavías Matagorda dentro de las aguas jurisdiccionales cubanas.
Reyes intentó escapar, saliendo e ingresando repetidas veces de las aguas cubanas, hasta que la tripulación logró colocar el escampavías entre las frontera marina cubana y la lancha rápida.
Al momento de abordarla, aduce el acta de acusación, Reyes agredió a dos miembros del Servicio de Guardacostas en un vano intento de impedir que se apoderaran de la embarcación.
Acosta señaló que este caso reviste cierta importancia, porque es la primera vez que un sospechoso de contrabando de indocumentados es encausado en el marco de una ley aprobada en marzo del 2006, la cual castiga particularmente las agresiones a los guardacostas en el ejercicio de sus funciones en alta mar.
En Cayo Hueso, el miércoles comenzó a ser juzgado el representante de deportistas profesionales Gustavo ''Gus'' Domínguez, quien, según las autoridades, ayudó a organizar dos viajes para traer ilegalmente a peloteros cubanos.
El primer intento fracasó, pero el segundo tuvo éxito. La fiscalía alega que lo hizo por dinero.
''Los jugadores son muy valiosos, así que si al primer intento no lo logras, intenta de nuevo'', argumentó el fiscal federal adjunto Benjamin Daniel.
La defensa sostiene que Domínguez está dedicado a ayudar a los peloteros cubanos oprimidos. El primer cliente del acusado fue René Arocha, también el primer jugador cubano en huir hacia Estados Unidos, y ha representado a muchos más desde entonces.
Por otro lado, ayer por la mañana, las autoridades encontraron un grupo de 22 cubanos indocumentados en los alrededores del aeropuerto de Cayo Hueso, quienes dijeron haber llegado a bordo de una balsa ``hecha con cubos y tornillos''.
Sin embargo, la Oficina del Alguacil del Condado de Monroe dijo que la embarcación no fue encontrada, y sospecha que se trate de un caso más de contrabando de indocumentados.
La fiscalía federal asestó ayer un duro golpe al contrabando de inmigrantes al sentenciar a dos hombres, uno de ellos a 15 años de prisión por la muerte de tres indocumentados, y formular cargos a 11 sospechosos que integraban una red, la cual supuestamente introducía ilegalmente inmigrantes en el país.
El 5 de noviembre del 2005, Zhivargo McBride, de 25 años, era el capitán de una embarcación que traía a inmigrantes clandestinos desde Bahamas, pero en vez de desembarcarlos en la costa les ordenó que saltaran al agua a unas millas de ella. A consecuencia de esa decisión, se ahogaron tres indocumentados y uno se hirió la cabeza con la hélice de la embarcación.
Ayer, la jueza Joan A. Lenard condenó a McBride a 15 años de cárcel y otros cinco de libertad condicional. Las autoridades comenzaron a investigar las operaciones de contrabando de McBride en septiembre del 2005, cuando se incrementaron los desembarcos de inmigrantes indocumentados en las costas de los condados de Miami-Dade y Broward, y a la vez se detectó un número elevado de muertes en esas operaciones.
Según la documentación del caso, las policías de los dos condados, junto a la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) y la Patrulla Fronteriza, montaron la operación ''Perdido en el Mar'', la cual investigó decenas de casos de contrabando, terminó con siete encausamientos y ahora la primera sentencia, informó la fiscalía en un comunicado.
Al mismo tiempo, los fiscales revelaron el arresto de Ramón Barrabi Puentes y 10 cómplices, a quienes acusó de conformar una red de contrabando de indocumentados desde Cuba, que sólo en tres ocasiones el primer trimestre de este año, trajo a docenas de personas.
Según las conclusiones del caso entregado por un jurado de instrucción a un tribunal federal en Miami, la red comenzó a operar alrededor de noviembre del 2005, pero el proceso está concentrado en tres operaciones concretas que las autoridades han podido documentar, a raíz de las cuales ingresaron clandestinamente a Estados Unidos 34 personas, incluyendo cuatro menores de edad.
La operación se realizó el 21 de febrero, y terminó cuando las autoridades sorprendieron una lancha rápida pilotada por dos de los acusados, Alexis de la Cruz y Jenny Grijalva González, con más de tres docenas de personas a bordo.
''Estos arrestos son una prueba de nuestro compromiso con la detención de las operaciones de contrabando, que crean un sufrimiento humano increíble y ponen en peligro la vida de los indocumentados y aquellos encargados de rescatarlos en alta mar'', dijo el fiscal federal para el sur de la Florida, Alexander Acosta.
Los 11 arrestados han sido acusados de 34 cargos de contrabando humano --cada uno conlleva 15 años de cárcel-- y un cargo de conspiración para contrabandear, que implica otros 10 años de cárcel.
Por último, la oficina dirigida por Acosta anunció también que el cubanoamericano Nelson Reyes fue hallado culpable por un tribunal federal de Cayo Hueso de obstruir los esfuerzos de las autoridades para detener una operación de contrabando de indocumentados y de ingresar clandestinamente en aguas jurisdiccionales cubanas.
De acuerdo con la información de los fiscales, el 19 de julio del 2006, Reyes se encontraba en una embarcación rápida que fue localizada por la tripulación del escampavías Matagorda dentro de las aguas jurisdiccionales cubanas.
Reyes intentó escapar, saliendo e ingresando repetidas veces de las aguas cubanas, hasta que la tripulación logró colocar el escampavías entre las frontera marina cubana y la lancha rápida.
Al momento de abordarla, aduce el acta de acusación, Reyes agredió a dos miembros del Servicio de Guardacostas en un vano intento de impedir que se apoderaran de la embarcación.
Acosta señaló que este caso reviste cierta importancia, porque es la primera vez que un sospechoso de contrabando de indocumentados es encausado en el marco de una ley aprobada en marzo del 2006, la cual castiga particularmente las agresiones a los guardacostas en el ejercicio de sus funciones en alta mar.
En Cayo Hueso, el miércoles comenzó a ser juzgado el representante de deportistas profesionales Gustavo ''Gus'' Domínguez, quien, según las autoridades, ayudó a organizar dos viajes para traer ilegalmente a peloteros cubanos.
El primer intento fracasó, pero el segundo tuvo éxito. La fiscalía alega que lo hizo por dinero.
''Los jugadores son muy valiosos, así que si al primer intento no lo logras, intenta de nuevo'', argumentó el fiscal federal adjunto Benjamin Daniel.
La defensa sostiene que Domínguez está dedicado a ayudar a los peloteros cubanos oprimidos. El primer cliente del acusado fue René Arocha, también el primer jugador cubano en huir hacia Estados Unidos, y ha representado a muchos más desde entonces.
Por otro lado, ayer por la mañana, las autoridades encontraron un grupo de 22 cubanos indocumentados en los alrededores del aeropuerto de Cayo Hueso, quienes dijeron haber llegado a bordo de una balsa ``hecha con cubos y tornillos''.
Sin embargo, la Oficina del Alguacil del Condado de Monroe dijo que la embarcación no fue encontrada, y sospecha que se trate de un caso más de contrabando de indocumentados.
Etiquetas: balseros, contrabando
