Comienzan las sesiones del proceso contra Padilla
RUI FERREIRA / El Nuevo Herald
El ex pandillero puertorriqueño José Padilla, cuyo juicio por cargos de promover el terrorismo en el exterior comenzó ayer, fue presentado al jurado por los fiscales como alguien que voluntariamente decidió colocarse a disposición ''de los enemigos'' de EEUU.
Según el fiscal federal asistente, Brian Frazier, Padilla formaba parte de una célula clandestina que el gobierno ha calificado de ''terrorista'', y se presentó voluntariamente ante miembros de Al Qaeda, en Pakistán o Afganistán, con el propósito de conseguir apoyo para conspirar contra Estados Unidos.
De hecho, la fiscalía espera presentar en los próximos días un testigo, el cual aparentemente pasó el mismo entrenamiento que Padilla en un campo de entrenamiento de la organización terrorista. También traerá a la corte un documento que confirmaría la afiliación del acusado con Al Qaida.
Frazier reveló, además, que piensa citar para que preste declaración a un ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que no identificó, y hacer que el jurado escuche más de 100 grabaciones de llamadas telefónicas.
Padilla es un ciudadano estadounidense de 36 años que estuvo tres años y medio preso en una cárcel militar sin acusación formal, pero a quien la administración de George W. Bush acusó de ser un ''combatiente enemigo'' y de pretender construir una bomba nuclear ``sucia''.
Las autoridades lo arrestaron en el aeropuerto de Chicago en mayo del 2002 a su regreso del Medio Oriente, y lo confinaron a una base militar en Carolina del Norte hasta que el año pasado el Tribunal Supremo ordenó su liberación. Entonces, el secretario de Justicia, Alberto Gonzales, decidió enviarlo al sur de la Florida, donde fue acusado de unirse a Adham Amin Hassoun y Kifah Wael Jayyousi, ambos de 45 años, así como de conspirar en territorio estadounidense para promover el terrorismo en el extranjero.
De ser encontrados culpables por el jurado, Padilla y los dos hombres encaran cadena perpetua, pues también están acusados de conspirar para ''asesinar, secuestrar y amenazar'' intereses estadounidenses alrededor del mundo y planificar la entrega de apoyo material a terroristas.
Frazier explicó en sus argumentos iniciales que Padilla estuvo en un campamento de Al Qaida en Afganistán en el 2000, donde recibió entrenamiento, dinero e instrucciones para misiones de ataque a Estados Unidos.
Los otros dos acusados, de acuerdo con la fiscalía, consiguieron boletos de avión, bolsas para dormir y teléfonos satelitales a grupos afiliados a Al Qaida que combatían en Líbano, Somalia, Kosovo y Chechenia a fines de la década de 1990.
''José Padilla estuvo en un campamento de Al Qaida con el objetivo claro de entrenarse en la forma suprema de apoyo [a la organización], que dispusiera de él mismo, en sus planes'', dijo Frazier.
Sin embargo, el defensor de Padilla, el abogado Anthony Natale, dijo que su cliente estuvo apenas cinco años en el Medio Oriente para estudiar el idioma árabe y el Corán ``con la idea de ser un clérigo musulmán''.
Por ello, ''les pido que no se dejen influenciar por la política del miedo'', precisó Natale al jurado, haciendo una rara referencia a la administración Bush.
La jueza Marcia Clark, que preside la causa, ha puesto reglas muy estrictas a los interrogatorios. Ni la fiscalía ni la defensa puede hacer referencia o conectar a los acusados con los atentados del 11 de septiembre del 2001; y tampoco se puede mencionar el tiempo ni las condiciones en que Padilla estuvo en poder de los militares cuando, según la defensa, fue supuestamente torturado sicológicamente.
Mientras Padilla, vestido de traje oscuro, estaba de pie frente al jurado, Natale insistió en que su cliente ''es un joven acusado equivocadamente'', y que los otros dos acusados no ''representaban amenaza ni cometieron crimen alguno''. Familiares de Padilla y los de los otros dos acusados asisten a las audiencias, pero no han querido hablar con la prensa.
A su vez, los abogados de Hassoun y Jayyousi describieron a sus clientes como devotos creyentes preocupados por el destino de otros musulmanes en áreas de conflicto, pero que nunca apoyaron el terrorismo contra Estados Unidos.
''No hay pruebas de terrorismo, ni asesinatos, ni mutilaciones ni secuestros'', dijo William Swor, el abogado de Jayyousi, quien es ciudadano estadounidense.
''El Gobierno está tergiversando los hechos'', afirmó Jeanne Baker, la abogada de Hassoun, un libanés residente en la Florida que, según argumentó Frazier, fue quien reclutó a Padilla. ''Realmente, el gobierno está tratando de juzgar a Al Qaida aquí'', añadió la letrada.
El ex pandillero puertorriqueño José Padilla, cuyo juicio por cargos de promover el terrorismo en el exterior comenzó ayer, fue presentado al jurado por los fiscales como alguien que voluntariamente decidió colocarse a disposición ''de los enemigos'' de EEUU.
Según el fiscal federal asistente, Brian Frazier, Padilla formaba parte de una célula clandestina que el gobierno ha calificado de ''terrorista'', y se presentó voluntariamente ante miembros de Al Qaeda, en Pakistán o Afganistán, con el propósito de conseguir apoyo para conspirar contra Estados Unidos.
De hecho, la fiscalía espera presentar en los próximos días un testigo, el cual aparentemente pasó el mismo entrenamiento que Padilla en un campo de entrenamiento de la organización terrorista. También traerá a la corte un documento que confirmaría la afiliación del acusado con Al Qaida.
Frazier reveló, además, que piensa citar para que preste declaración a un ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que no identificó, y hacer que el jurado escuche más de 100 grabaciones de llamadas telefónicas.
Padilla es un ciudadano estadounidense de 36 años que estuvo tres años y medio preso en una cárcel militar sin acusación formal, pero a quien la administración de George W. Bush acusó de ser un ''combatiente enemigo'' y de pretender construir una bomba nuclear ``sucia''.
Las autoridades lo arrestaron en el aeropuerto de Chicago en mayo del 2002 a su regreso del Medio Oriente, y lo confinaron a una base militar en Carolina del Norte hasta que el año pasado el Tribunal Supremo ordenó su liberación. Entonces, el secretario de Justicia, Alberto Gonzales, decidió enviarlo al sur de la Florida, donde fue acusado de unirse a Adham Amin Hassoun y Kifah Wael Jayyousi, ambos de 45 años, así como de conspirar en territorio estadounidense para promover el terrorismo en el extranjero.
De ser encontrados culpables por el jurado, Padilla y los dos hombres encaran cadena perpetua, pues también están acusados de conspirar para ''asesinar, secuestrar y amenazar'' intereses estadounidenses alrededor del mundo y planificar la entrega de apoyo material a terroristas.
Frazier explicó en sus argumentos iniciales que Padilla estuvo en un campamento de Al Qaida en Afganistán en el 2000, donde recibió entrenamiento, dinero e instrucciones para misiones de ataque a Estados Unidos.
Los otros dos acusados, de acuerdo con la fiscalía, consiguieron boletos de avión, bolsas para dormir y teléfonos satelitales a grupos afiliados a Al Qaida que combatían en Líbano, Somalia, Kosovo y Chechenia a fines de la década de 1990.
''José Padilla estuvo en un campamento de Al Qaida con el objetivo claro de entrenarse en la forma suprema de apoyo [a la organización], que dispusiera de él mismo, en sus planes'', dijo Frazier.
Sin embargo, el defensor de Padilla, el abogado Anthony Natale, dijo que su cliente estuvo apenas cinco años en el Medio Oriente para estudiar el idioma árabe y el Corán ``con la idea de ser un clérigo musulmán''.
Por ello, ''les pido que no se dejen influenciar por la política del miedo'', precisó Natale al jurado, haciendo una rara referencia a la administración Bush.
La jueza Marcia Clark, que preside la causa, ha puesto reglas muy estrictas a los interrogatorios. Ni la fiscalía ni la defensa puede hacer referencia o conectar a los acusados con los atentados del 11 de septiembre del 2001; y tampoco se puede mencionar el tiempo ni las condiciones en que Padilla estuvo en poder de los militares cuando, según la defensa, fue supuestamente torturado sicológicamente.
Mientras Padilla, vestido de traje oscuro, estaba de pie frente al jurado, Natale insistió en que su cliente ''es un joven acusado equivocadamente'', y que los otros dos acusados no ''representaban amenaza ni cometieron crimen alguno''. Familiares de Padilla y los de los otros dos acusados asisten a las audiencias, pero no han querido hablar con la prensa.
A su vez, los abogados de Hassoun y Jayyousi describieron a sus clientes como devotos creyentes preocupados por el destino de otros musulmanes en áreas de conflicto, pero que nunca apoyaron el terrorismo contra Estados Unidos.
''No hay pruebas de terrorismo, ni asesinatos, ni mutilaciones ni secuestros'', dijo William Swor, el abogado de Jayyousi, quien es ciudadano estadounidense.
''El Gobierno está tergiversando los hechos'', afirmó Jeanne Baker, la abogada de Hassoun, un libanés residente en la Florida que, según argumentó Frazier, fue quien reclutó a Padilla. ''Realmente, el gobierno está tratando de juzgar a Al Qaida aquí'', añadió la letrada.
Etiquetas: Padilla, terrorismo
