Los hispanos llegan a Ocala para quedarse
RUI FERREIRA / El Nuevo Herald
OCALA, Florida
Hace 15 años en Ocala el tráfico era tan raro que la gente se sentaba en medio de la principal avenida, la 200, y mataba el tiempo apostando al número de autos que se detenían. Ahora el tráfico es tan intenso que el municipio ha decidido construir un par de pasos peatonales elevados en lugares clave para que la gente pueda cruzar la vía.
OCALA, Florida
Hace 15 años en Ocala el tráfico era tan raro que la gente se sentaba en medio de la principal avenida, la 200, y mataba el tiempo apostando al número de autos que se detenían. Ahora el tráfico es tan intenso que el municipio ha decidido construir un par de pasos peatonales elevados en lugares clave para que la gente pueda cruzar la vía.
Los carros que circulan son también un ejemplo claro de los nuevos tiempos que vive esta ciudad unas 300 millas al noroeste de Miami, que se ha convertido en una meca virtual para los hispanos. De los espejos retrovisores cuelgan banderitas de países como México, Colombia, Honduras, Cuba, Puerto Rico y Nicaragua.
''Esto ha cambiado mucho; en los últimos tiempos ha llegado todo tipo de personas, los más son puertorriqueños que vienen de Nueva York, pero últimamente están llegando mexicanos y cubanos de Miami'', dijo el dominicano Dionisio Ramírez, dueño del Mercado Pueblo, un establecimiento donde se puede encontrar todo tipo de comida latinoamericana, incluso cocinada.
Según Ramírez, quien se instaló en Ocala hace 15 años, la llegada de gente de Miami comenzó a tomar fuerza hace unos tres años, cuando ''la gente subió para acá escapando de los huracanes''. Una decisión que, en no poca medida, también tuvo que ver con la reducción del impuesto a la propiedad ya que ''la comisión tiene el firme propósito de tener un impacto y que éste favorezca al ciudadano'', dijo la viceadministradora del condado de Marion, Gisela Salas, ex supervisora de Elecciones en Miami-Dade.
La tasa de amillaramiento es 3.49 por ciento, casi la mitad del año pasado. En contrapartida, el valor de las casas ha subido. El acre de terreno promedio está entre $30,000 y $40,000, pero hay zonas donde vale $25,000.
''Eso estimula a la gente a venir, no hay duda de eso, pero también contribuye al desarrollo de nuestro negocio'', dijo el arquitecto Rolando Sosa, en cuyo despacho han nacido muchos edificios de la ciudad.
Algo que destacan muchos que conversaron con El Nuevo Herald es que en Ocala hay un clima de negocios que ayuda a los recién llegados a establecerse, y tanto el Departamento de Viviendas como el Condado tienen políticas de ayuda a los comerciantes.
''Aquí la disciplina es seria; si te pones a inventar, se terminó la ayuda que te dan. Este es un mundo muy americano, pero abierto a los demás'', explicó Sosa. Un ejemplo claro de la adaptación de ese ''mundo americano'' a los recién llegados es la rápida decisión que tuvo que tomar el Star-Banner, el único diario de Ocala, propiedad de The New York Times Co., que rápidamente se agenció una publicación en español, Voz Latina.
''Aquí ha habido realmente un gran boom en materia de recepción de hispanos, y aunque últimamente las cifras se han detenido, el mercado [hispano] sigue robusto. Vivo aquí desde 1991 y cuando llegué esto era un condado de dos razas, anglos y negros. Pero en los últimos 10 años los hispanos han cambiado esa imagen'', señaló el director del Star-Banner, Tom McNeff.
Una anécdota de la rápida evolución de esta ciudad cuenta como hace un par de años la fiscalía estatal pidió ayuda al periódico para que uno de sus periodistas sirviera de intérprete a la víctima de un delito, quien no hablaba inglés. ''Fue un abrir de ojos para el condado, se dieron cuenta de lo que estaba pasando a nuestro alrededor'', añadió.
En este sentido, Voz Latina ha servido para tender puentes entre las dos comunidades de idiomas diferentes y ''fue una forma de darle a la comunidad hispana una voz que no tenía'', enfatizó McNeff.
''Los hispanos nos han traído una dinámica y un movimiento que no había aquí'', agregó el periodista.
Un ejemplo de ello es la fachad del Mercado Pueblo, un mural informal donde se anuncia de todo, desde la venta de una cama hasta una oferta de trabajo y los servicios de abogados o contadores. Con sus hojas de colores colgadas, de lejos parece una tapicería de México o de Guatemala.
La semana pasada no había un solo anuncio que indicara que alguien se marchaba del pueblo. ''La gente te lo dice claramente, que de aquí no se va. Una vez que llegas a Ocala no hay marcha atrás'', dijo el dueño de un negocio de electrónica, el cubanoamericano Lionel Remigio, que se fue de Miami hace un año.
Y Ramírez no lo desmiente: ``Yo, de aquí me voy para el cielo''.
