El aeropuerto de Miami abre pronto una nueva ventana al mundo
RUI FERREIRA / El Nuevo Herald
De lejos parece la nave imperial de La Guerra de las Galaxias, con su imponente puente de mando sobresaliendo de la estructura principal. Pero cuando se observa de cerca, tiene una forma que hace recordar el ala de un avión. En el interior del imponente edificio de siete pisos se descubre lo que realmente es: la nueva terminal sur del Aeropuerto Internacional de Miami (MIA).
El amasijo de metal, cristal y acero tuvo varios apodos desde la etapa en que se fundieron las bases, desde ''ballena muerta'' hasta ''submarino'', pasando por ''pan cubano''. Pero en el fondo ha sido, dicen quienes la diseñaron, una de las obras más complejas en términos arquitectónicos levantadas en el Condado de Miami-Dade.
''No queríamos dibujar una caja sino una escultura. Y una escultura que albergara todas las funciones de un moderno aeropuerto. Ha sido un proyecto muy interesante e intenso. Nos ha costado 10 años'', dijo Roberto Smith, el arquitecto principal de MGE Architects, la firma encargada de construir la terminal, la cual recibió la denominación ``J''.
Con 350,000 pies cuadrados de superficie, dispone de una capacidad para procesar 15 vuelos al mismo tiempo; se le han construido zonas ''esterilizadas'' para separar los vuelos nacionales de los internacionales; sus paredes están forradas en madera, y sus pisos, una mezcla de alfombra con piedra pulida, parecen una obra de arte llamada ''Río de hierba'', pues su creadora, Barbara Neijna, se inspiró en el libro de Marjorie Stone Douglas.
La Terminal J será dedicada íntegramente a los vuelos de Sky Team, una de las más importantes alianzas en el mundo de las aerolíneas, pues la integran Delta Airlines, Air France, Alitalia y Northwest, entre otras.
Hace un par de semanas, el director del MIA, José Abreu, afirmó ante un grupo de editores y reporteros del Herald que el primer avión despegaría a mediados de agosto. ''Quiero que el primer vuelo salga el 15 de agosto. Es un compromiso y lo vamos a cumplir'', dijo.
El jueves por la noche, Max Fajardo, el responsable de la construcción de la Terminal J, lo reafirmó a El Nuevo Herald tras una visita por las instalaciones. ''Hablando en buen cubano, si no lo logramos somos unos catetos, vaya'', precisó.
Los constructores aseguran que la terminal está a un 70 por ciento construida y lo que queda son los acabados. ''Cosas cosméticas, en semanas esto todo estará listo y limpio'', dijo Smith.
El primer certificado provisional de operaciones debe llegar a fines de mayo o primeros días de junio, pero para el MIA lo importante es el 15 de agosto.
''En los últimos días siempre vamos a tener problemas, pequeños detalles. En este momento no anticipamos grandes problemas, pero nunca se sabe. Pero lo importante es que el primer vuelto de Delta estará en el aire el 15 de agosto saliendo de esa terminal'', aseguró Abreu ayer en una conversación con El Nuevo Herald.
Pero la construcción de la nueva terminal no ha sido un lecho de rosas. Más bien ha sido el escenario de una feroz batalla entre constructores, aerolíneas, políticos, cabilderos y líderes comunitarios que se arrastró prácticamente desde el inicio de su planificación, hace 10 años.
Prevista inicialmente para ser construida con un presupuesto de $600 millones, la Terminal J abrirá tras una inversión de $1,400 millones.
''Es una cifra aproximada, no creo que pase más allá de eso'', concedió Abreu, quien en una fecha tan cercana como en marzo fue a la Comisión de Miami-Dade a pedir lo que espera sean los últimos fondos, $29 millones para los detalles finales y que le reservaran otros $20 millones en caso de tener que hacer frente a una demanda de última hora. Los comisionados le dieron el gusto, y ayer el director del MIA dijo que lo más natural es que no haya ninguna demanda porque todo se ha terminado a tiempo. Abreu fue puesto al frente del MIA hace 22 meses, en un momento en que las obras parecían paralizadas por la ineficiencia. Desde entonces, ha acudido 157 veces ante la Comisión condal y todas las veces ha obtenido lo que buscaba.
''Es muy eficaz y profesional. Esta comunidad le debe mucho'', señaló el comisionado José ''Pepe'' Díaz, quien dirige el comité municipal de turismo y aeropuertos.
''No creo que valga la pena pasar tanto dolor de cabeza por algo en la vida, pero en este caso creo que el remedio es algo que va a ser una obra de arte y un monumento a la eficiencia en el mundo de las aerolíneas. Nunca habíamos tenido una terminal de esta magnitud; hay muy pocas como ella en el mundo'', añadió el comisionado.
Construirla no ha sido fácil, pero completarla ha sido aún más arduo.
''Lo más difícil ha sido acoplar en este edificio todas las necesidades de los departamentos de seguridad, de las aerolíneas, de las tiendas y los pasajeros'', añadió Smith.
''Son necesidades que cambian continuamente y van a cambiar aún después de la inauguración. Poner todo eso en armonía fue la parte más difícil. Pero, para eso somos arquitectos, ¿o no?'', inquirió el arquitecto.
De lejos parece la nave imperial de La Guerra de las Galaxias, con su imponente puente de mando sobresaliendo de la estructura principal. Pero cuando se observa de cerca, tiene una forma que hace recordar el ala de un avión. En el interior del imponente edificio de siete pisos se descubre lo que realmente es: la nueva terminal sur del Aeropuerto Internacional de Miami (MIA).
El amasijo de metal, cristal y acero tuvo varios apodos desde la etapa en que se fundieron las bases, desde ''ballena muerta'' hasta ''submarino'', pasando por ''pan cubano''. Pero en el fondo ha sido, dicen quienes la diseñaron, una de las obras más complejas en términos arquitectónicos levantadas en el Condado de Miami-Dade.
''No queríamos dibujar una caja sino una escultura. Y una escultura que albergara todas las funciones de un moderno aeropuerto. Ha sido un proyecto muy interesante e intenso. Nos ha costado 10 años'', dijo Roberto Smith, el arquitecto principal de MGE Architects, la firma encargada de construir la terminal, la cual recibió la denominación ``J''.
Con 350,000 pies cuadrados de superficie, dispone de una capacidad para procesar 15 vuelos al mismo tiempo; se le han construido zonas ''esterilizadas'' para separar los vuelos nacionales de los internacionales; sus paredes están forradas en madera, y sus pisos, una mezcla de alfombra con piedra pulida, parecen una obra de arte llamada ''Río de hierba'', pues su creadora, Barbara Neijna, se inspiró en el libro de Marjorie Stone Douglas.
La Terminal J será dedicada íntegramente a los vuelos de Sky Team, una de las más importantes alianzas en el mundo de las aerolíneas, pues la integran Delta Airlines, Air France, Alitalia y Northwest, entre otras.
Hace un par de semanas, el director del MIA, José Abreu, afirmó ante un grupo de editores y reporteros del Herald que el primer avión despegaría a mediados de agosto. ''Quiero que el primer vuelo salga el 15 de agosto. Es un compromiso y lo vamos a cumplir'', dijo.
El jueves por la noche, Max Fajardo, el responsable de la construcción de la Terminal J, lo reafirmó a El Nuevo Herald tras una visita por las instalaciones. ''Hablando en buen cubano, si no lo logramos somos unos catetos, vaya'', precisó.
Los constructores aseguran que la terminal está a un 70 por ciento construida y lo que queda son los acabados. ''Cosas cosméticas, en semanas esto todo estará listo y limpio'', dijo Smith.
El primer certificado provisional de operaciones debe llegar a fines de mayo o primeros días de junio, pero para el MIA lo importante es el 15 de agosto.
''En los últimos días siempre vamos a tener problemas, pequeños detalles. En este momento no anticipamos grandes problemas, pero nunca se sabe. Pero lo importante es que el primer vuelto de Delta estará en el aire el 15 de agosto saliendo de esa terminal'', aseguró Abreu ayer en una conversación con El Nuevo Herald.
Pero la construcción de la nueva terminal no ha sido un lecho de rosas. Más bien ha sido el escenario de una feroz batalla entre constructores, aerolíneas, políticos, cabilderos y líderes comunitarios que se arrastró prácticamente desde el inicio de su planificación, hace 10 años.
Prevista inicialmente para ser construida con un presupuesto de $600 millones, la Terminal J abrirá tras una inversión de $1,400 millones.
''Es una cifra aproximada, no creo que pase más allá de eso'', concedió Abreu, quien en una fecha tan cercana como en marzo fue a la Comisión de Miami-Dade a pedir lo que espera sean los últimos fondos, $29 millones para los detalles finales y que le reservaran otros $20 millones en caso de tener que hacer frente a una demanda de última hora. Los comisionados le dieron el gusto, y ayer el director del MIA dijo que lo más natural es que no haya ninguna demanda porque todo se ha terminado a tiempo. Abreu fue puesto al frente del MIA hace 22 meses, en un momento en que las obras parecían paralizadas por la ineficiencia. Desde entonces, ha acudido 157 veces ante la Comisión condal y todas las veces ha obtenido lo que buscaba.
''Es muy eficaz y profesional. Esta comunidad le debe mucho'', señaló el comisionado José ''Pepe'' Díaz, quien dirige el comité municipal de turismo y aeropuertos.
''No creo que valga la pena pasar tanto dolor de cabeza por algo en la vida, pero en este caso creo que el remedio es algo que va a ser una obra de arte y un monumento a la eficiencia en el mundo de las aerolíneas. Nunca habíamos tenido una terminal de esta magnitud; hay muy pocas como ella en el mundo'', añadió el comisionado.
Construirla no ha sido fácil, pero completarla ha sido aún más arduo.
''Lo más difícil ha sido acoplar en este edificio todas las necesidades de los departamentos de seguridad, de las aerolíneas, de las tiendas y los pasajeros'', añadió Smith.
''Son necesidades que cambian continuamente y van a cambiar aún después de la inauguración. Poner todo eso en armonía fue la parte más difícil. Pero, para eso somos arquitectos, ¿o no?'', inquirió el arquitecto.
Etiquetas: aeropuerto, condado, MIA, Miami
