28 fevereiro 2007

Condenas máximas para espías de la FIU

RUI FERREIRA / El Nuevo Herald

Apesar de sus disculpas entre sollozos, el profesor universitario Carlos Alvarez y su esposa Elsa no lograron conmover al juez federal K. Michael Moore, que ayer los condenó a 5 y 3 años de cárcel respectivamente por espiar para el gobierno de Cuba.

La sentencia de la mujer fue más alta que los 21 meses que pedía la fiscalía, mientras que la del esposo era la máxima contemplada en el acuerdo de culpabilidad entre las autoridades y la defensa.

''Lamento muchísimo lo que he hecho y asumo la responsabilidad total de lo que he hecho, pero quiero dejar bien claro que no era mi intención hacer algo contra la ley de este país; este es mi país'', dijo Alvarez, de 62 años, mientras miraba al público presente en el tribunal, constituido por amigos suyos, familiares, agentes federales y periodistas.

Alvarez aceptó declararse culpable de conspirar para no registrarse como agente de un gobierno extranjero.

Su esposa Elsa, una fisioterapeuta de 56 años, también dijo estar arrepentida por no haber comunicado las actividades del marido a las autoridades, un crimen del cual se declaró culpable. ''Lamento mucho lo que he hecho, pero no puedo cambiar el camino, apenas puedo prometer que no volveré a quebrantar la ley'', dijo la mujer.

Para el juez Moore las muestras de arrepentimiento no fueron suficientes, entre otras razones porque los Alvarez por años, dijo, ``llevaron una doble vida, y establecieron contactos personales que encajan en la categoría de traición''.

Además, precisó el juez, ``una buena motivación no es nunca una disculpa para una mala conducta''.

Moore se refería directamente a la justificación de Alvarez, quien subió al estrado en busca de clemencia, al argumentar que a mediados de los años 1980 decidió explorar contactos personales con funcionarios en la isla para poder acceder a todos los que tenían poder en Cuba y manejaban ``los mecanismos de cambio''.

''Decidí mantener conversaciones con gente de poder, y esa relación implicó lo que considero el compartir información inocua'', expuso Alvarez. ``El canal que usé fue terriblemente equivocado''.

Pero el juez se mantuvo inmutable.

''Vivimos en una comunidad donde no falta la pasión hacia Cuba, y eso es parte de la democracia, pero ustedes han hecho mucho daño a la política exterior de este país, al establecer su propia política exterior'', añadió Moore.

El juez le impuso a Carlos Alvarez lo máximo que la fiscalía había pedido, 5 años de cárcel y tres de libertad condicional. Pero con relación a Elsa, Moore fue mucho más severo y la condenó a 3 años de prisión, pese a que la petición fiscal no pasaba de los 21 meses. La mujer tiene 60 días para entregarse a las autoridades carcelarias.

Para el Fiscal Federal del sur de la Florida , Alexander Acosta, la sentencia fue ''apropiada'', porque ``ellos trabajaban para los servicios de inteligencia cubanos y les enviaron información sobre los líderes del exilio cubano, y esto es mucho más que inocuo''.

La defensa consideró las sentencias demasiado severas.

''La familia está destrozada. Ustedes saben que nunca estuve de acuerdo con la forma en que fueron encausados, pero ahora fue una sentencia demasiado fuerte para lo que ellos admitieron'', dijo el abogado de Carlos Alvarez, Steven Chaykin, un ex fiscal federal asistente.

Para su colega, Jane Moscowitz, defensora de Elsa, las condenas no sólo fueron ''altas'', sino ``injustas''.

''¿Qué va hacer esta familia? Si Elsa se va a la cárcel, ¿quién cuidará de su hija menor y sus ancianos padres?'', se preguntó Moscowitz.

En la audiencia, que duró todo el día de ayer, los Alvarez se presentaron como personas interesadas en mejorar las relaciones entre La Habana y Washington, convencidos de que tendrían la capacidad para hacerlo.

''Fui totalmente incapaz de darme cuenta que lo que me propuse era imposible. Fue totalmente ilusorio y también fue una violación de mis principios éticos. Espero que mis amigos, mi familia y la sociedad me perdonen'', dijo Alvarez, en su último llamado al juez, antes de la sentencia.

Para el fiscal federal asistente, Matthew S. Axelrod, la pareja tenía bien claro lo que estaban haciendo.

''Ellos no estaban trasmitiendo chismes al gobierno cubano, no era una conversación sin importancia, [Alvarez] fue orientado para enviar [a La Habana] cierta información y cumplió con esa obligación'', dijo el fiscal. ``Esas instrucciones eran tan sensibles que las recibía de forma codificada y enviaba de regreso sus respuestas también codificadas''.

Para Axelrod hay una ''cosa clara''. ''Ellos vinieron a Estados Unidos, se hicieron ciudadanos y juramentaron mantenerse fieles a la constitución y defender este país de sus enemigos externos'', observó.

De hecho, ''su implicación es aún mayor. Esta gente tenía una infraestructura [de obtención de información] montada y terminaron por traicionarla al informar sobre ella a Cuba'', enfatizó.

Axelrod se refirió así a un detalle poco elaborado durante el proceso, de cómo en sus viajes fuera de Estados Unidos, Alvarez contactó a otros académicos y reportó a La Habana sobre ellos.

El fiscal mencionó el caso de Orlando Rodríguez, profesor de la Universidad de Fordom, en Nueva York, quien ayer hizo una emotiva defensa de Carlos Alvarez, antes de que Axelrod revelara el detalle de que su amigo informó de sus conversaciones.

''Nos conocimos en 1987, y siempre conversamos sobre Cuba. A los cubanos les gusta hablar. Los funcionarios cubanos son buenos haciendo eso y los académicos cubanoamericanos somos leales a Estados Unidos, a su gobierno y su pueblo, pero también tienen muchos motivos para hablar con los funcionarios cubanos. Como yo, cuando tenía a un primo preso allí'', dijo Rodríguez, quien perdió un hijo en el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York en el 2001.

Rodríguez refirió como Alvarez participó en el diálogo de 1978 con el gobierno cubano, ``el cual, entre otras cosas, produjo la liberación de muchos presos políticos. Creo que mi amigo lo único que ha hecho es tratar de entender lo que Castro hizo y porqué''.

Cuando tras la revelación de Axelrod, Chaykin le preguntó si quería retractarse de su testimonio sobre Alvarez, Rodríguez dijo que ''de modo alguno'' y sobre los informes que su amigo envió a La Habana sobre él, dijo que esperaba ``que fueron tan honestos como sus palabras hoy aquí''.

El arresto de los Alvarez, en enero del año 2006, cinco meses después que el FBI obtuvo una confesión voluntaria de sus actividades, causó conmoción en la comunidad exiliada, en su iglesia y medios académicos.

En particular Carlos Alvarez era amigo personal del rector de la Universidad Internacional de la Florida, Modesto Maidique, donde ejercía como profesor de psicología, y las autoridades descubrieron que mantenía a La Habana al tanto de sus finanzas personales y detalles laborales.

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27 fevereiro 2007

Fortalecen el caso contra espías cubanos de FIU

RUI FERREIRA / El Nuevo Herald

Carlos y Elsa Alvarez eran algo más que dos ordinarios profesores universitarios que compartían chismes y rumores del mundo académico con el gobierno cubano, que es como los describen sus defensores.

Durante más de dos décadas, llevaron a cabo actividades clásicas y comunes de inteligencia cuyos frutos entregaron a agentes cubanos, aseguró ayer la fiscalía federal en víspera de la sentencia de la pareja.

En un intento de dar al caso más solidez, la documentación presentada por las autoridades revela detalles de las pruebas encontradas en una de las computadoras de los Alvarez y destaca que, lejos de disminuir su actividad con el tiempo, la incrementaron a mitad de la década de 1990, según el fiscal asistente Matthew S. Axelrod.

Carlos Alvarez, de 61 años, pudiera recibir hoy un máximo de 5 años tras admitir ser culpable de conspirar para no registrarse como agente de un gobierno extranjero, y su mujer, Elsa, de 56, enfrenta 21 meses, tras admitir que tenía conocimiento de las actividades de su esposo y no las detuvo.

Entre la documentación encontrada en el disco duro de la computadora de los dos académicos de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) había informes enviados a la isla sobre:

• Las finanzas y negocios privados del presidente de FIU, Modesto Maidique, hecho en noviembre de 1994.

• Un estudio investigativo del gobierno estadounidense sobre la estructura de telecomunicaciones cubana, de diciembre de 1995.

• Los contactos personales con miembros del exilio cubano, como el líder de Hermanos al Rescate José Basulto, y con funcionarios de la administración del presidente Bill Clinton, como el asesor para asuntos cubanos Richard Nuccio.

En el informe aparentemente enviado a La Habana sobre Nuccio, Alvarez informó de un encuentro con el entonces asesor de Clinton, de quien dice se hallaba ``muy deprimido por los acontecimientos [presumiblemente el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate] y decepcionado con la promulgación [por Clinton] de la ley Helms-Burton''.

Alvarez explicó que Nuccio creía que esos dos hechos acabaron con la política del ''carril dos'' de la administración Clinton.

Sobre Basulto, Alvarez escribió que se debía seguir investigando sus supuestos vínculos con la CIA, la empresa Bacardí y la Fundación Nacional Cubano Americana.

Los Alvarez también organizaron una cena en su casa para conseguir información de Lula Rodríguez, una activista demócrata del sur de la Florida, cuñada del ex alcalde de Hialeah, Raúl Martínez.

Rodríguez fue asistente personal de la fiscal general Janet Reno, directora de Visitantes Internacionales de la desaparecida Agencia de Información de Estados Unidos (USIA) y subsecretaria de Estado para Asuntos Públicos, bajo las órdenes de la secretaria Madeleine Albright.

''Elsa Alvarez indicó en su entrevista con el FBI que invitó a Lula Rodríguez a cenar en casa para conseguir información sobre ella, para enviarla a los servicios de inteligencia cubanos'', subrayó Axelrod.

En un informe fechado el 13 de febrero de un año no determinado de la década de 1990, Alvarez relata el encuentro el día anterior en FIU de varios profesores con Michael Egan, a la sazón director de investigaciones del Departamento de Estado. Los esposos Alvarez firmaban los informes con los seudónimos de ''David'' y ``Déborah''.

La pareja, arrestada en enero del año 2006, inicialmente se declaró inocente y llegó a solicitar un juicio con jurado.

Pero el plan de su defensa se desplomó cuando el juez federal K. Michael Moore decidió permitir la inclusión en el caso de la confesión de Alvarez a agentes del FBI y el contenido del disco duro de la computadora de la pareja, con lo cual enfrentaban una sentencia de un máximo de 10 años de cárcel.

La confesión se produjo en julio del 2005, cuando Alvarez sostuvo un par de encuentro con agentes del FBI, a quienes explicó sus actividades iniciadas en una fecha tan distante como a fines de los años 1970.

Axelrod considera en el escrito presentado ayer que Carlos Alvarez debe ser condenado al máximo de cinco años incluido en el acuerdo, mientras que la defensa pide benevolencia al juez Moore por considerar que la pareja fue víctima de su ingenuidad.

El arresto de los Alvarez causó un profundo impacto en la comunidad, en su iglesia y medios académicos donde eran conocidos por ser una pareja participativa e interesada por sus vecinos y alumnos. Carlos Alvarez era amigo personal de Maidique y ejercía como profesor de Psicología, mientras que Elsa es una terapeuta ocupacional. FIU cortó todo vínculo con la pareja.

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